Por Sergio Franco Casillas, Claudia Islas Torres, Cristina Lizbeth Delgado Richarte
Para The Conversation*, BBC Mundo
Se trata de una serie de atributos personales que permiten a las personas colaborar y relacionarse de manera exitosa con los demás. Están estrechamente relacionados con el comportamiento humano y la inteligencia emocional, lo que permite a los ejecutivos, líderes o administradores de empresas manejar sus propias emociones e incidir de forma positiva en las personas, y evitar ser un líder que pueda opacar el desempeño profesional.
Para analizar la demanda de estas habilidades blandas, hemos analizado plataformas como Linkedin, Indeed, OCC, Computrabajo, y gobierno de México.
Según nuestro análisis, estas son las que más se repetían en las ofertas de trabajo en el ámbito empresarial:
Liderazgo. Guiar y dirigir a un grupo de forma positiva.
Inteligencia emocional. Permite conocer a las personas e interactuar con ellas para mejorar la capacidad de relación y comunicación.
Pensamiento crítico y estratégico. Argumentar de forma crítica las decisiones que se toman para llevar a la empresa a un plan estratégico.
Creatividad e innovación. Innovar y ser creativo en los procesos para la mejora continua.
Ética profesional. Reflejo del comportamiento, principios e integridad de la persona.
Comunicación efectiva. Transmitir ideas y conocimientos de manera clara y sencilla, puede ser verbal o escrita.
Trabajo en equipo. Disposición a trabajar con un grupo de personas para alcanzar una meta común.
Resolución de problemas o conflictos. Buscar, analizar y evaluar soluciones ante imprevistos de una forma organizada y metódica.
Adaptabilidad. Debe ser una persona flexible y receptiva para ajustarse de forma efectiva ante nuevas circunstancias del entorno.
Gestión del tiempo. Organizar por medio de herramientas el tiempo de manera eficiente al planificar y maximizar la productividad empresarial.
Negociación. Es la capacidad de llegar a un acuerdo mutuo entre dos partes sobre temas de interés divergente para obtener beneficios en común.
Empatía. Capacidad para comprender y responder a los requerimientos de los equipos de trabajo y del mercado
Orientación al cliente. Se centra en las necesidades y expectativas del cliente, al buscar y crear valor agregado a los productos.
Cumplimiento de metas. Capacidad de alcanzar las metas de acuerdo con la planificación, ejecución y seguimiento de acciones estratégicas.
Mentoría y coaching. Capacidad de guiar y aconsejar a las personas con menos experiencia a mejorar su rendimiento para la superación de obstáculos.
Proactividad. Permite anticiparse a problemas o necesidades y tomar la iniciativa de actuar y generar cambios imprevistos al asumir un rol activo.
Responsabilidad y honestidad. Cumplir con las obligaciones y deberes asignados de una forma transparente, sincera, con rectitud y sin engaños.
Para fortalecer o desarrollar estas habilidades es importante seguir en constante actualización, asistir a talleres, seminarios, capacitaciones, desarrollar el pensamiento crítico, y así, realizar un análisis de auto-conocimiento, en constante retroalimentación para el crecimiento personal y profesional.
Terminamos con unas palabras del experto estadounidense Stephen R. Covey:
“Las habilidades blandas son la verdadera diferencia entre un profesional competente y un líder excepcional. Al desarrollar estas habilidades, nos conectamos con los demás a un nivel más profundo y auténtico, lo que nos permite influir positivamente en los demás y alcanzar resultados excepcionales en cualquier ámbito laboral”.
